Exposiciones 2026

Una mirada sobre la escena: El paisaje

11 DE AGOSTO – 1 DE OCTUBRE

UNA MIRADA SOBRE LA ESCENA: EL PAISAJE

Dirección del proyecto: Silvina Resnik
Diseño de montaje: Magdalena Jitrik / Silvina Resnik
Texto: Guadalupe Neves

El Paisaje constituye la segunda edición de Una mirada sobre la escena, proyecto que propone una serie de exposiciones colectivas que se desarrollen, una por año, en la Facultad de Artes de la UMSA. Se intenta poner en común el abordaje contemporáneo de temas transitados a lo largo de la historia del arte. Un encuentro de intercambio entre artistas, docentes y alumnxs en el ámbito universitario propicia el diálogo, la reflexión y el aprendizaje.

La propuesta invita a pensar el paisaje y la pintura desde la mirada de las artistas y el texto de Guadalupe Neves.

“Ya no se sabe, en realidad, dónde queda, por llamarla así, la frontera, ni, en realidad, la realidad.” ,Juan Jose Saer, La mayor Paisaje, dice el diccionario, es panorama, paraje, escenario, escena, coyuntura, contexto. Pero también vista y marco. Es nuestra vista y nuestro marco. Tan complejo y profundo que como hierro candente deja huellas en nuestro pensamiento, nuestra percepción y nuestra vida. También tan íntimo que es a la vez límite y perspectiva. Es nuestro horizonte. Nuestra frontera y nuestra posibilidad.

Este diálogo, esta fusión de horizontes que propone Silvina Resnik, muestra cómo natural, cultural, interno y externo son adjetivos escurridizos que apenas alcanzan para abordar los paisajes presentados.

Guadalupe Neves

Artistas:
Elena Blasco, Ana Casanova, Maggie De Koenigsberg, Alejandra Fenochio, Liliana Fleurquin, Magdalena Jitrik, Silvina Resnik, Cristina Rochaix.


 

Tránsito Perpetuo

18 DE JUNIO – 6 DE AGOSTO

TRÁNSITO PERPETUO
Dirección del proyecto: María Causa

El jueves 18 de junio a las 18.30 hs, la Facultad de Artes inaugura la tercera muestra del año. “Tránsito perpetuo“, obra de Marcelo Saraceno que, con mucho orgullo y gracias a la gestión y coordinación de la profesora María Causa y el trabajo de Práctica Profesional de la Licenciatura de Curaduría e Historia de las Artes, a cargo del profesor Eduardo Tenconi Colonna, se podrá visitar en nuestra Facultad hasta el 6 de agosto.
 
La obra de Saraceno parece detenida en un tiempo otro y seguramente al ingresar a la sala causará ese impacto. Y esperamos que así sea. Egresado de la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova, formado entre otros, con Pablo Suárez y Tulio De Sagastizabal, Saraceno produce una obra cuyos objetos nos resultan reconocibles pero a su vez nos incomodan. Tal como dice el siguiente texto:
 
 
Tránsito Perpetuo Marcelo Saraceno 
 
Qué incomodidad genera aquello que, aún siendo desconocido, nos resulta reconocible. Lo liminal, lo vacío pero transitable. La sensación de déjà vu y esos espacios que recorremos en los sueños. Es Saraceno quien logra situarnos en ese tenso estado de paso, frente a un espacio casi totalmente despojado del color, austero, donde algo parece estar por suceder; o algo, que quedó en el tiempo, efectivamente ya sucedió. La obra está atrapada en un instante intermedio, un tiempo suspendido en el que el movimiento se detiene. Como sombras o vestigios de lo que alguna vez fue, las formas remiten a las cenizas que permanecen después de una fogata. Estas esculturas se insertan en el espacio creando una noción de vida congelada: un efecto pompeyano contemporáneo, funcionando como huellas o evidencias de una presencia ausente. En palabras del artista: “la escena aquí expuesta es un interior/paisaje : es el interior de una casa, un interior desolado de alguien que está en tránsito, la representación de un no lugar”. Y quizás, es justamente esa condición de no lugar donde reside la potencia de la obra, en la capacidad poética de evocar y compartir espacios que no podemos identificar, pero que sentimos extrañamente cercanos.                               
 
 
Por otro lado, traemos un escrito de Eduardo Stupía que describe, con certeza y poesía la obra de Saraceno: 
 
 
Decir que la palabra hombre significa alguna cosa – o sea, una sola cosa –  implica que, en todo hombre, aquello que hace que sea hombre y que lo llamemos así es siempre una sola y misma esencia. La permanencia de la esencia se presupone así como fundamento de la unidad del sentido:las palabras tienen un sentido porque las cosas tienen una esencia. (Pierre Aubenque)
 
 
Podría pensarse que MARCELO SARACENO logra asombrosamente, sin ningún alarde ni estridencia, la callada proeza de que la cosa y su esencia se alcen en un mismo acto a la vista, en ese instante en el que no aparece todavía la mediación de las palabras. Más aún; cuando frente a sus piezas surge la necesidad de nombrar lo que vemos, la relación entre la cosa y la palabra que la nombra es al mismo tiempo vinculante y fantasmagórica, explícita y esquiva. ¿Cómo es eso posible? ¿Estaremos en presencia de un fenómeno que, siendo eminentemente poético, se revela a la vez como la manifestación de un estadío intermedio de la materia, lo cual en este caso equivale a decir del lenguaje?.
Los cuerpos, los objetos cotidianos, el mobiliario, las fisonomías parecen haber perdido entidad, como si ya no llegaran a ser del todo eso que evidentemente son, o bien estuvieran en camino a dejar de serlo, reconocibles y extraños, cercanos y atemporales, como calcos arqueológicos sobrevivientes de la proteica nube de ceniza arcillosa que alguna inesperada – ¿o deliberada? –  catástrofe de la imaginación hizo caer sobre el  ímpetu morfológico del autor. Ahí están, como la palpable constatación de que una civilizatoria utilería ha quedado abandonada entre algun simulacro de figura en artificial sobrevida, con sus epidermis y superficies palpitando en la maleable aspereza del yeso pigmentado, intensificada por la constructiva laboriosidad de una manipulación experta que apela tanto a la ortodoxia de la espátula,del formón y la escofina, como al recurso in extremis del serrucho, del fratacho, del hacha de cocinero.
Lanzado con idéntica eficacia a la metáfora como a la pulsión dramática, MARCELO SARACENO asume por derecho propio lo que le cabe del linaje de Giacometti, Medardo Rosso, Segal, Balkenhol, y empuja su sistema estético a la búsqueda de una verdad última, en un gesto tan proclive a insinuar que estamos en la inminencia de una disolución terminal como al hipotético amparo de una originaria transformación salvadora.
Eduardo Stupia, setiembre 2024
 
Curaduría: Cátedra Práctica Profesional de la Licenciatura en Curaduría e Historia del Arte a cargo de Eduardo Tenconi: Agustina Carra, Francesca Argentini, Delfina de la Garma y Victoria Wegorz
 

Experimento Lab 4.0

27 DE MAYO – 11 DE JUNIO

EXPERIMENTO LAB 4.0
Dirección del proyecto: Silvina Resnik

Experimento Lab, es un espacio creado con el fin de dar a conocer una selección de las experiencias realizadas en el tramo final de la cursada por las y los alumnos de la carrera de Artes Visuales de la UMSA y de la Licenciatura en Artes Visuales de REA.
Las obras realizadas en la cuarta edición del proyecto cuentan con el acompañamiento desde sus respectivas cátedras de las profesoras Elena Blasco, María Causa, Guadalupe Neves y Silvina Resnik. Se piensa en esta propuesta la articulación entre ideas, realización y su despliegue en el espacio.
El criterio de selección apunta a exponer la diversidad y la convivencia de la diferencia, al mostrar obras en las que se utilizan distintos materiales, medios y soportes.
La muestra que aquí presentamos es una selección de trabajos realizados por María Sol De Marco, Belén Falcone, Camila González, Florencia Morelli, Milagros Rahal y Fiama Vargas.
 
Curaduría: Cátedra Práctica Profesional de la Licenciatura en Curaduría e Historia del Arte
 

Diana Dowek. Al margen

25 DE MARZO – 14 DE MAYO

DIANA DOWEK. AL MARGEN
Las obras de Diana Dowek poseen la capacidad de evocar momentos y períodos históricos específicos, mediante referencias que pueden ser tanto directas como sutilmente enmascaradas. Las piezas que conforman esta exhibición, producidas entre 1988 y 2008, abarcan dos décadas, pero mantienen una exploración crítica de situaciones recurrentes. La exclusión emerge como el hilo conductor de estas obras, entendida como un proceso complejo que surge de las lógicas que estructuran las relaciones sociales dentro de ciertas comunidades.

La mirada crítica de Diana nos invita a atravesar tiempos de profundas transformaciones y sus consecuencias. Sus imágenes priorizan lo metafórico sin renunciar a una potente literalidad. Las series visuales presentadas en Al Margen funcionan como eslabones de una cadena que recorre nuestras historias, activando memorias tanto individuales como colectivas.

El corpus seleccionado revela un marcado interés en mostrar lo que permanece a los lados del camino, en los márgenes de las calles y de la Historia oficial, aquella que narran los vencedores. Los trabajos de Dowek habitan esos márgenes, mostrando lo excluido como el reverso inevitable de lo exclusivo.

Por ejemplo, en las series La ciudad y los amantes y Los amantes del paraíso posmoderno (1987-88), el contraste entre las autopistas contemporáneas —construidas entre 1978 y 1980 como parte del Plan de Autopistas Urbanas— y los cuerpos que las bordean, revela la tensión entre la modernización urbana y quienes quedan al margen de ese progreso, evidenciando la convivencia entre avance y exclusión. En sus series posteriores —La larga marcha (2001-2005), Retratos cercanos (2005) y Los olvidados (2006-2008)—, la atención sobre la corporalidad y el paisaje urbano enfatiza esta dualidad con una cercanía intensa, casi fotográfica, que nos acerca a la realidad ocultada.

La propuesta visual de Dowek se centra en dos géneros tradicionales de la pintura: el retrato y el paisaje. Sin embargo, aquí se transforman en herramientas para mirar hacia los costados del poder y la belleza, para descubrir el rostro de quienes permanecen del otro lado y las geografías que quedan en los márgenes de lo visible.
Esta exhibición construye así una crónica de lo dejado atrás, lo abandonado y lo ignorado. Pero también habilita acciones sobre nuestro entorno, potencia afectos y cultiva la empatía.
 
Curaduría: Jonathan Feldman
Asistente Curatorial: Antonella Bonanata