Juan Manuel Sánchez. Una retrospectiva


Del 4 al 26 de julio

En UMSA Artes. Sarmiento 1565 (C1042ABC), CABA.

Texto curatorial

Realizar, con un criterio retrospectivo, la primera exposición de un artista luego de su desaparición física, encarna una primera dificultad: la de intentar señalar del modo más certero las directrices que fueron configurando su labor.

Si dicha labor se extiende por un período de casi sesenta años, como es el caso de Juan Manuel Sánchez (1930-2016), el desafío es aún mayor. A pesar de esta complejidad, en la extensa y fructífera carrera de este artista se vislumbran, desde un comienzo, ciertos rasgos que acabarán por singularizar el corpus de su obra: síntesis, economía de recursos, geometrización de las formas, volumetría y corporeidad casi pétreas.

El vocabulario estético de Sánchez, pintor, muralista y grabador, comienza a configurarse en sus primeros años de formación, con quienes fueran sus maestros iniciales, Alfonso Lafita y Vicente Puig. En 1956 expone por primera vez con Ricardo Carpani y Mario Mollari, artistas con los que funda en 1959 el Grupo Espartaco, formación que luego se amplía, prologando su actividad hasta 1968. Los integrantes de dicho grupo no parten de una preocupación previa por ser modernos, sino que, entroncados en la tradición crítica figurativa que comenzara en nuestro país con artistas como Eduardo Sívori y Ernesto de la Cárcova, buscan interpelar, con su trabajo, el contexto sociocultural y político de la época, en una actitud revolucionaria y combativa que concibe el arte como inseparable de su compromiso social.

La propuesta artística del grupo se enlaza, al mismo tiempo, tanto con el muralismo mexicano como con el movimiento antropófago brasilero, al vincular rasgos y temáticas de la tradición local con vocabularios estilísticos vanguardistas como el cubismo, prevaleciendo finalmente los primeros.

En esta primera etapa del trabajo de Sánchez ya es posible evidenciar una fuerza y opulencia de la imagen que remiten a las esculturas de granito. Sus figuras, ya sean humanas o no, se encuentran envueltas por una espesa línea de contorno negra, que acompaña una paleta de grises y ocres opacos que acentúa el carácter pétreo de la imagen.
En la década del ´70 el artista y su familia se exilian a Palma de Mallorca, España y en este nuevo escenario, signado por la presencia del Mediterráneo, el tratamiento del color se vuelve mucho más vibrante, aparecen rojos, naranjas y rosas, que atenúan visiblemente el rigor del negro y el espesor de las líneas de contorno que, si bien aún se mantienen, están ahora más que nunca al servicio de la geometrización. Paulatinamente, hacia fines de la década, Sánchez incorpora un blanco tiza que bordea dichas líneas y va fluctuando en su grosor.

Su imagen característica comienza a solidificarse.

Ya en los años ´80, el artista termina por configurar el vocabulario estilístico que desplegará en las décadas siguientes: las líneas negras de contorno van desapareciendo hasta el punto de unificar los distintos colores a través de los espacios en blanco, la paleta se aclara aún más, con preponderancia del rosa y, en un plano iconográfico, la figura femenina pasa a ser el elemento no sólo central sino constitutivo de sus trabajos, con una carga simbólica vinculada a su rol como generadora de vida. En los años ´90 el artista decide trasladarse a la ciudad de Vancouver, Canadá, en la que permanecerá más de una década hasta regresar a la Argentina, lugar en el que residirá en sus últimos años.

La exposición Juan Manuel Sánchez. Una retrospectiva presentada por la cátedra de Práctica Profesional de la Licenciatura de Curaduría e Historia de las Artes, que se exhibirá durante todo el mes de julio en la Facultad de Artes de la Universidad del Museo Social Argentino intenta dar cuenta del trayecto de un artista que, ajeno a las modas y a las tendencias imperantes, recorrió un camino personal y genuino, buscando la clarificación de una imagen propia que cristalizara, esencialmente, sus raíces americanistas.

Acerca de la Facultad de Artes de la Universidad del Museo Social Argentino:

La Facultad de Artes de UMSA es un espacio de formación académica laica y privada de profesionales del mundo de las artes para Argentina y la región. Cuenta con una sede propia equipada con la infraestructura necesaria para desarrollar todas las disciplinas artísticas -dibujo, pintura, escultura y grabado-, con cómodos y modernos talleres, y un laboratorio para el diagnóstico de peritaje y conservación de obras de arte.
Con criterios contemporáneos e innovadores, las carreras que se dictan en la Facultad de Artes de UMSA incluyen el más amplio espectro en formación universitaria para el mundo del arte. Con un recorrido que se inicia en el proceso de desarrollo del objeto artístico y su producción, hasta las consecuencias que le impone el paso del tiempo y su movimiento en el espacio.
Las Licenciaturas de Conservación y Restauración de Bienes Culturales, Museología y Gestión del Patrimonio Cultural, Curaduría e Historia de las Artes, Artes Visuales y Peritaje y Valuación de Obras de Arte se integran junto a los ciclos de Museología, Diseño del Paisaje y Diseño de Interiores


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